Rincones de gentes en París

No se puede pedir mucho más… bajo el caluroso sol de la primavera, con los pies a remojo y exprimiendo el instante placentero de un cigarro.
No la conozco, nunca la he visto, y posiblemente nunca más la volveré a ver, sin embargo forma ya parte de los recuerdos de otro rincón de París
Música, color, sabor… cruzo las miradas sin miedo, escucho lo que uno toca, lo que el otro dice y lo que tampoco entiendo, miro a todos lados y no siempre veo lo mejor.
Quizás se durmió y ella se fué, quizás el pesar del día le hizo dejar sus ojos reposar, quizás simplemente no quiere mirar








